Nuestra sociedad malamente asume que sólo las profesiones remuneradas merecen ser reconocidas, es decir, tu trabajo sólo vale si te dan dinero por tus servicios. La profesión que más le pesa esta falta de validación es la de ama de casa.

Damos por sentado que quienes se dedican de lleno a criar a los hijos y mantener el hogar en orden lo realizan con todo el gusto del mundo. Sin embargo, ser ama de casa implica ser una experta en cocina, contadora profesional, costurera, conserje, guardia de seguridad, GPS, lavadora, doctora, secretaria, maestra niñera, etc.

Estudios demográficos en América Latina y España han arrojado que la falta de reconocimiento hacia las labores de una ama de casa puede causar en las mujeres enfermedades crónicas y una baja considerable en la autoestima.

Detén un momento lo que esté corriendo por tu cabeza ponte y recuerda todas las veces que tu madre hizo a un lado todas sus responsabilidades para darte a ti toda la atención que requerías. Probablemente no te alcancen los dedos para contar todas las veces que ella lo hizo.

Tu madre es la persona que siempre ha puesto su vida en segundo plano para darte todo lo que tú necesitas. No debes regalarle el mundo para demostrarle qué tanto estimas lo que hace por ti, sólo debes ser agradecido.

Ofrece tu ayuda cuando veas que haga las labores de la casa. Llévala a dónde ocupe ir. Acompáñala a ver la televisión o una película. Regálale un poco de nieve de vez en cuando. Si dice que tiene ganas de verte busca un momento que puedas darle. Una madre no está interesada en que la mantengas o le des lujos, sólo necesita saber que le importas.

Este día de las madres échale una llamada, sácala a comer o simplemente pasa tiempo con ella. Estar contigo será en regalo perfecto.